Los bioestimulantes de nueva generación ya son una realidad

Actualizado: mar 13

Servalesa pone al servicio del agricultor una gama de productos bioestimulantes que contribuyen a la productividad y calidad de los cultivos bajo una perspectiva clara de sostenibilidad.



Información facilitada por Roberto Ramos Ruíz

Dr. en Ciencias Químicas / Director Técnico SERVALESA


El imparable aumento de la población mundial en los próximos años, cuyas cifras la ONU estima que puedan alcanzar los 8.500 millones de personas en 2030 y los 9.700 millones en

2050, se traduce en un inevitable incremento en la demanda de alimentos que la propia humanidad debe afrontar, con la obvia exigencia añadida de que dicho incremento se debe llevar a cabo de una manera sostenible.


Es la Agricultura, sin lugar a dudas, la responsable de aceptar ese reto, transformando sus prácticas para mejorar su productividad sin apoyarse en modalidades agrícolas de escasa sostenibilidad. En este punto, los bioestimulantes, cuya definición a nivel técnico y legal incluye la mención a la mejora del rendimiento y la calidad de los cultivos, juegan y jugarán un papel más que fundamental. Incrementar la productividad y calidad de las cosechas con un menor aporte de fertilizantes e insumos en general, es clave para asegurar la sostenibilidad con éxito. En definitiva, por abordar el reto con garantías.


Al reto de la productividad, se suma también la lógica exigencia cada vez mayor, de los consumidores finales, por disponer de productos saludables a precios asequibles. Esto implica la reducción en el empleo de productos fitosanitarios y fertilizantes clásicos. De nuevo, en este punto, productos bioestimulantes que puedan incrementar el rendimiento y la calidad de las cosechas, a través de mejorar la nutrición de los cultivos con un menor aporte de fertilizantes o inducir respuestas de vigor, se antojan una herramienta fundamental. Como prueba de todo ello, recientes informes de organismos independientes y asociaciones del sector, como EBIC, estiman que el mercado mundial de bioestimulantes superará los 4.100 millones de dólares en 2025.


Estamos sin duda, ante un avance imparable. Avance que ha hecho también reaccionar a las autoridades de los principales mercados en occidente, y que suponen el punto de inflexión necesario y suficiente para un cambio similar en países terceros. Así, el pasado mes de junio de 2019, el Parlamento Europeo aprueba y publica el Reglamento UE 1009/2019 por el que se establecen disposiciones relativas a la puesta a disposición en el mercado de los productos fertilizantes UE.


Este reglamento armoniza la puesta en el mercado europeo de fertilizantes y recoge en su articulado y anexos las definiciones legales de bioestimulantes, así como establece las necesidades regulatorias para la puesta en el mercado de la Unión de dichos productos. Dicho Reglamento establece claramente la definición de Bioestimulante de la siguiente manera:


Se entenderá por bioestimulante de plantas un producto fertilizante UE cuya función consista en estimular los procesos de nutrición de las plantas con independencia del contenido de nutrientes del producto, con el único objetivo de mejorar una o varias de las siguientes características de las plantas y su rizosfera:

  • Eficiencia en el uso de los nutrientes

  • Tolerancia al estrés abiótico

  • Características de calidad, o

  • Disponibilidad de nutrientes inmovilizados en el suelo y la rizosfera.


Esta definición, por consiguiente, se ajusta perfectamente a las exigencias sobrevenidas por el incremento de la población mundial y las demandas de los consumidores anteriormente descritas. No obstante todo ello, esta armonización es por el momento, voluntaria y su aplicación será efectiva en julio de 2022.


De la misma manera, en los Estados Unidos, el Departamento de Agricultura (USDA) y la Agencia de Protección Ambiental (EPA), junto al propio Congreso, han llevado a cabo significativos avances en 2018 y 2019 para proporcionar una Normativa sobre bioestimulantes más definida que la que se dispone hasta el momento. Hasta ahora, en los Estados Unidos, los bioestimulantes son tratados como un tipo de fitosanitarios, con el evidente freno que este hecho supone para su puesta en el mercado de una manera más ágil. Los avances realizados no implican, obviamente, una desregulación de estos productos sino una adecuación a la realidad de uso de los mismos de una manera segura.


En definitiva, el avance del mercado de bioestimulantes es imparable por todos los motivos antes expuestos, pero su marco legal, a día de hoy, todavía arroja lagunas importantes en países terceros donde directamente no existe normativa que los recoja o en el caso de Europa, donde su aplicación está pendiente y los organismos encargados de evaluar su conformidad todavía no se conocen.


Sin embargo, existen países en la UE donde la normativa de bioestimuantes está definida desde hace tiempo con mayor o menor extensión. Francia, sin duda, es el estado miembro de la Unión Europea que dispone de un procedimiento de evaluación más completo, definido, eficaz y a la vez exigente para autorizar la puesta en su mercado de dichos productos. Desde hace años, en Servalesa hemos sido conscientes de este nuevo escenario y de las implicaciones que tenía para la comercialización de nuestros productos. Así, desde 2016, el equipo técnico – regulatorio de Servalesa puso en marcha un proyecto para obtener el registro francés como bioestimulantes de diferentes productos de su catálogo.


En estos momentos, Servalesa dispone de Autorización de Comercialización como bioestimulantes en Francia de cuatro productos, más un quinto cuya autorización se espera antes de final de este año 2019. Además, se han presentado dos dossiers más, cuya evaluación está en curso. Durante el año 2020, se prevé presentar tres nuevas solicitudes, lo que nos permitirá en un futuro no muy lejano, disponer de una completa línea de productos

bioestimulantes con autorización explícita de comercialización en un país de la UE, y con un dossier que facilitará considerablemente su adecuación a la, ya presente, Norma Armonizada Común Europea.


Los dossiers presentados para cada uno de los productos constan de un amplio abanico de ensayos de eficacia realizados por empresas acreditadas del sector en el que se proporciona a la Autoridad detalles sobre el uso y los efectos que posteriormente se declaran en la etiqueta. A ello se suma un paquete de estudios toxicológicos y eco-toxicológicos que verifican la inocuidad o la gestión del mínimo riesgo según el caso, de su aplicación.


Finalmente, todo un dossier analítico asegura la homogeneidad, estabilidad y reproducibilidad de los lotes de fabricación, así como el cumplimiento de las normas de calidad exigidas para su fabricación.


Las reivindicaciones autorizadas para esta línea de productos, así como su modo de empleo, cubren toda una amplia gama de cultivos y de efectos sobre los mismos que nos permiten disponer en el corto plazo de un completo catálogo de formulados bioestimulantes autorizados. Desde la mejora del enraizamiento de determinados cultivos, al incremento en la calidad y rendimiento de las cosechas, pasando por mejoras en el estado nutricional a través del aumento de la eficiencia en la toma de elementos esenciales e incrementos en el vigor, que se producen todos ellos a través de modos de acción que implican intervenir en determinadas rutas metabólicas de la planta que aseguren la respuesta reivindicada.


La visión de futuro y el esfuerzo de Servalesa se ha traducido en el éxito que ahora describimos, una gama de productos bioestimulantes con Autorización para la puesta en el mercado por parte de Francia, que nos permite contribuir a los retos planteados de mejora la productividad y calidad de los cultivos bajo una perspectiva clara de sostenibilidad y adaptándonos a los nuevos requisitos regulatorios de las Autoridades más exigentes en Europa.


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